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Chris Impellitteri, el legendario guitarrista neoclásico ha decidido abordar una vez más un tema que lo ha perseguido durante décadas: las inevitables comparaciones con el «Maestro» sueco Yngwie Malmsteen. En una reciente y reveladora entrevista, el músico confesó que la etiqueta de Chris Impellitteri como clon de Yngwie Malmsteen llegó a resultarle desesperante, calificándola como algo que lo volvía «loco» debido a la falta de análisis sobre sus verdaderas raíces musicales.
Desde su irrupción en 1987 con su EP homónimo, el virtuoso estadounidense ha intentado marcar una distancia creativa, aunque reconoce que la sombra del sueco es alargada. Sin embargo, el guitarrista insiste en que su estilo es más bien un híbrido entre la técnica de fusión de Al Di Meola y la pirotecnia revolucionaria de Eddie Van Halen. A pesar de sus esfuerzos por forjar una identidad propia, la narrativa mediática que posicionó a Chris Impellitteri como clon de Yngwie Malmsteen se vio alimentada involuntariamente cuando reclutó al icónico vocalista Graham Bonnet, quien curiosamente había trabajado previamente con Malmsteen en Alcatrazz y con Ritchie Blackmore en Rainbow.
Las raíces ocultas: De Uli Jon Roth a la escuela del jazz fusión
Durante su charla en el podcast «Waste Some Time With Jason Green«, Impellitteri aclaró que su amor por la velocidad no nació del metal neoclásico de los 80, sino de los discos de jazz y flamenco. «Pasé la mayor parte del tiempo escuchando a gente como Paco De Lucía y John McLaughlin«, explicó el músico. Para él, gran parte de lo que el público atribuye a la invención de Malmsteen ya existía en la década de los 70 gracias a figuras como Uli Jon Roth en su etapa con Scorpions. El guitarrista sostiene que cualquier guitarrista que use escalas menores armónicas y una Stratocaster blanca está rindiendo homenaje a Roth, mucho antes de que se empezara a señalar a Chris Impellitteri como clon de Yngwie Malmsteen.
El guitarrista también reflexionó sobre cómo la presencia de Bonnet en su banda facilitó su éxito masivo en mercados como Japón, pero a un coste alto en términos de identidad. «En Japón explotamos, y solía bromear diciendo que tuve suerte porque, al haber tocado Graham con tantos guitarristas legendarios, me dieron un pase libre», comentó. No obstante, esa asociación reforzó el estigma para los críticos más perezosos, quienes prefirieron mantener la etiqueta de Chris Impellitteri es un clon de Yngwie Malmsteen en lugar de analizar los patrones de picking que Chris había tomado prestados de piezas acústicas de Van Halen como ‘Spanish Fly‘.
War Machine y la vigencia del shred moderno
Lejos de las polémicas de los años 80, Chris Impellitteri se encuentra en un momento de plenitud creativa con el lanzamiento de su álbum de 2024, «War Machine«. En este trabajo, Chris se rodea de una alineación de ensueño que incluye a su eterno colaborador Rob Rock, al bajista James Amelio Pulli y a la potencia rítmica de Paul Bostaph (Slayer, Kerry King). Este disco es la prueba definitiva de que Impellitteri funciona como una banda cohesionada y no como un mero proyecto de ego para un guitarrista solista, una distinción que él considera vital para diferenciarse de otros «shredders» de la época.
Al final del día, Chris Impellitteri se siente honrado de ser mencionado junto a los grandes, pero pide una escucha más atenta. Si bien admite que no existe una rivalidad personal con Yngwie (a quien respeta profundamente), su objetivo sigue siendo ser reconocido por la amalgama de influencias que realmente lo definen. Con doce álbumes a sus espaldas, la historia ha demostrado que, aunque el mundo lo etiquetó erróneamente, su técnica y su legado en el metal han logrado trascender cualquier comparación simplista. El «trono del shred» es lo suficientemente grande para ambos, pero Impellitteri ya no está dispuesto a que su nombre se escriba solo como una sombra del pasado.