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En 1987, mientras el glam metal dominaba la escena de Sunset Strip, Mötley Crüe lanzó Girls, Girls, Girls, un disco que encapsuló su adicción al sexo, las strippers y las motocicletas, pero que también los arrastró al borde del abismo. Tres décadas después, repasamos la historia caótica de un álbum que definió una era y casi acaba con la banda. ¿Cómo sobrevivieron a sus propios excesos? Aquí, los detalles.
Sunset Strip: el caldo de cultivo del exceso
Antes de que Guns N’ Roses conquistara el mundo, Mötley Crüe ya era sinónimo de rock salvaje en Los Ángeles. Con un estilo más crudo y provocador que sus contemporáneos, la banda había escalado desde su debut Too Fast for Love (1981) hasta el éxito masivo de Shout at the Devil (1983) y Theatre of Pain (1985). Pero tras la tragedia de la muerte de Nicholas «Razzle» Dingley (baterista de Hanoi Rocks, en un accidente causado por un Vince Neil ebrio), el caos se apoderó de ellos. «Éramos un desastre funcional», admitiría décadas después el baterista Tommy Lee en una entrevista para Metal Hammer.
Grabación en modo autodestrucción: drogas, strippers y estudios vacíos
Al entrar al estudio en 1986 para grabar Girls, Girls, Girls, la banda estaba sumida en el abuso de alcohol, cocaína y heroína (esta última, la adicción declarada del bajista Nikki Sixx). El productor Tom Werman, veterano de sus discos anteriores, se convirtió en una suerte de «niñera» para los Crüe. «Tom bebía vino para soportarnos», recordaba Lee. Las sesiones se alargaron cuatro meses, con ausencias constantes y noches perdidas en antros de Hollywood. «Si estuviéramos sobrios, lo habríamos terminado en dos meses», confesó el baterista.
Wild Side, strippers y baladas trágicas: el ADN de un clásico
El álbum abría con el rugido de Wild Side, un himno al lado oscuro de Hollywood, y seguía con el tema homónimo Girls, Girls, Girls, un tributo a los clubes de striptease. «Entrabas a cualquier ciudad y lo primero que veías era un letrero de neón: ‘Girls Girls Girls‘», explicaba Lee. Pero entre tanta fiesta, hubo espacio para lo emotivo: Nona, dedicada a la abuela fallecida de Sixx, y You’re All I Need, una power ballad inspirada en un crimen pasional. «Es una de las mejores canciones pop que han hecho», llegó a decir Jon Bon Jovi.
Éxito y sobredosis: el año en que todo estalló
Lanzado en mayo de 1987, Girls, Girls, Girls llevó a Mötley Crüe al número 2 en EE.UU., solo superado por Whitney Houston. «¿Nos importó? ¡Para nada!», declaró Lee. Pero la celebración duró poco: en diciembre, Sixx sufrió una sobredosis de heroína que lo dejó clínicamente muerto por dos minutos. Fue la señal para desintoxicarse. Su siguiente disco, Dr. Feelgood (1989), lo grabaron sobrios… y les dio su primer número 1.
Legado de neón: «Este disco es un clásico»
A pesar de todo, Tommy Lee defiende el álbum con orgullo: «Entras a un club de striptease y, nueve de cada diez veces, suena Girls, Girls, Girls. Eso me emociona». Y aunque reconoce el caos de esa época, lo resume así: «Es un clásico, de los mejores que hicimos». Una frase que resume la esencia de Mötley Crüe: brillar en el abismo, aunque el precio casi los aniquile.
Artículo adaptado de la edición 193 de Metal Hammer (junio 2009).