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Judas Priest ya era una leyenda del metal a mediados de los 80 gracias a obras maestras como British Steel y Screaming For Vengeance. Sin embargo, en 1986 lanzaron Turbo, el álbum más divisivo de su carrera, un experimento audaz que combinó riffs potentes con sintetizadores innovadores. Tres décadas después, Rob Halford e Ian Hill revelan las batallas personales, las tragedias y la revolución tecnológica que marcaron este disco maldito… y extraordinario.
Marbella, MTV y el llamado del synth: el origen de un giro radical
Tras el éxito de Defenders Of The Faith (1984), Judas Priest buscaba reinventarse. «No queríamos repetirnos», confiesa Hill. La explosión de MTV y ejemplos como ZZ Top los inspiraron a abrazar la tecnología. Roland les ofreció probar un guitar-sintetizador revolucionario, y la banda mordió el anzuelo. «Podías transformar el sonido de la guitarra en algo no metálico», recuerda Halford. «Eso asustó a los puristas».
Twin Turbos, Bahamas y el abismo: la tormenta tras las pistas
El proyecto comenzó como un álbum doble titulado Twin Turbos, pero la discográfica lo rechazó. En Compass Point Studios (Bahamas), las distracciones abundaban: «Terminábamos las sesiones y corríamos a emborracharnos», admite Rob. El cantante, sumido en el alcohol y las drogas, recuerda: «Estaba destruido. Necesitaba ayuda«. Tras mudarse a Miami (la peor idea), Halford ingresó a rehabilitación. Pero la tragedia lo esperaba: en 1986, su pareja murió por suicidio. «Fue un parte aguas para mantenerme sobrio», revela.
Parental Guidance y el legado de un disco incomprendido
Turbo, el álbum más divisivo de Judas Priest, incluía joyas como Turbo Lover y una bomba contra la censura: Parental Guidance, respuesta a la PMRC que los incluyó en su lista de «música obscena». «Era absurdo», dijo Rob. «¡Solo en EE.UU.!» Pese al rechazo inicial, temas como Locked In demostraban que Priest seguía siendo Priest: «Era honesto», defiende Hill. Hoy, el disco brilla como un experimento visionario que fusionó metal y pop con audacia.
De la polémica a la redención: por qué Turbo merece otro escucha
¿Fue Turbo, el álbum más divisivo de Judas Priest, un error o una obra adelantada a su época? Las ventas respaldaron su apuesta («uno de nuestros éxitos más grandes», según Halford), pero el tiempo lo ha reivindicado. «Ahora la gente lo valora», celebra el Metal God. Canciones como Reckless o Wild Nights… encapsulan la esencia ochentera: excesos, sintetizadores y riffs que, bajo el maquillaje electrónico, nunca dejaron de rugir. Un disco que, como sus creadores, sobrevivió al infierno para convertirse en leyenda.
Artículo adaptado de Metal Hammer UK, edición 281 (2017).