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La banda de metalcore UNEARTH se ha mantenido en los escenarios durante 25 años, a pesar de que muchos de sus contemporáneos han desaparecido. Con su octavo álbum, «The Wretched; The Ruinous», la banda muestra lo que el metalcore siempre ha sido y lo que debería seguir siendo en el futuro. Este álbum es lo más pesado que la banda ha hecho hasta la fecha, tanto en términos de producción como de interpretación.
Desde la pista de apertura «The Wretched; The Ruinous», UNEARTH muestra su fidelidad al sonido que ayudaron a crear en los álbumes anteriores como «The Oncoming Storm». La banda agrega más matices en este álbum, como se puede ver en «Mother Betrayal», que tiene un aire de black metal sinfónico, y en «Invictus», que combina el clatter de puro metalcore con atmósferas góticas. En «Eradicator», la banda ofrece una variación de pausas, cambios de ritmo y violencia contundente, todo aderezado con ganchos melódicos.
UNEARH muestra su lado más emocional en «Into the Abyss», una canción con melodías armónicas y gritos motivacionales que recuerdan a la música que hacían en los años 2000, aunque ahora se siente más refinada y memorable. El álbum cierra con «Theaters of War», una canción que sobresale por ser un gran ejemplo de heavy metal, alejándose de la norma del metalcore. Las guitarras gemelas y los riffs precisos siguen siendo el distintivo de la banda, pero ahora, la profundidad y la textura han evolucionado.
UNEARH demuestra con este álbum que no sólo sobreviven en el metalcore, sino que están llevando el género a lugares más oscuros y complejos sin perder su esencia. El líder de la banda, Trevor Phipps, sigue siendo la voz sudorosa y agresiva que los fanáticos adoran, pero más firme y apasionada que nunca.
Mientras no haya otra banda que aborde el metalcore con tanta destreza y pasión, UNEARTH se consolida como uno de los reyes del género. «The Wretched; The Ruinous» muestra lo mejor de la banda en una década, y es una obra maestra demostrando que la persistencia en la música pesada es la clave para dejar un legado duradero.